sábado, 6 de abril de 2013


BOX DE PARADA

 
Mi único contacto con el box de parada hasta esta semana sólo había tenido lugar para comprobar la falta de algún material o medicamento, sus fechas de caducidad (desechando los caducados y reponiéndolos para que en las siguientes urgencias no falte de nada) y para asegurarnos del buen funcionamiento de los laringoscopios, del respirador y del monitor desfibrilador. Y es que en las situaciones que se viven en el box de parada cada segundo es vital y no podemos perder el tiempo yendo a buscar aquello de lo que no disponemos por no tenerlo preparado en su correspondiente lugar..

 


 
Después de un mes en el Servicio de Urgencias hemos estado en el box de parada, no para hacer las labores rutinarias, sino para socorrer a un paciente que estaba sufriendo un infarto, por lo que precisaba una atención inmediata. Había sido clasificado en el triage de Urgencias como rojo. El enfermero encargado del triage tiene la misión de avisar a todos los profesionales del servicio de Urgencias, para lo que acciona un timbre que emite un sonido fuerte y para mi gusto bastante desagradable, aunque necesario para que sea audible para todos, indicándonos que hay que acudir al box de parada a atender al paciente.

En estos casos lo primero que se hace es monitorizar al paciente las constantes vitales (TA, FC, SatO2) y realizarle un EKG. El siguiente paso consiste en cogerle dos vvp, a ser posible con un abocath de gran calibre (18G), de modo que el tratamiento farmacológico que se le vaya a administrar tenga un efecto lo más inmediato posible. Todo esto lo va haciendo el enfermero o enfermera mientras el médico ausculta al paciente y dirige todo el proceso. El paciente está con oxigenoterapia desde el principio (mascarilla VMK al 31%).

En este caso, según los datos obtenidos del EKG, el paciente presentaba un SCACEST.

 


El SCA se origina por rotura de una placa de aterosclerosis con obstrucción brusca total o parcial de la luz de la arteria coronaria.

Además, el paciente refirió dolor torácico de más de 30 minutos de evolución.

A continuación se procedió a la administración del siguiente tratamiento farmacológico:
 
-        AAS (aspirina vo) y clopidogrel 300 mg vo (antiagregantes plaquetarios).

-        Nitroglicerina sublingual y nitroglicerina vía iv en una ampolla (50 mg) diluida en 250 ml de SG5% (200 mcg/ml) = 6ml/h. Se administra en bomba aumentando progresivamente el ritmo de infusión (3 ml/h) cada 10 minutos hasta control del dolor, aparición de efectos secundarios o reducción un 10% la PAS en normotensos y hasta un 30% en hipertensos. La subida del ritmo debe ser progresiva para no provocar una hipotensión brusca en el paciente, ya que la nitroglicerina es un vasodilatador muy potente.

-        Cloruro mórfico (10 mg/ml) en 9 ml de SF, para paliar el dolor del paciente y disminuir su ansiedad.

-       Enoxaparina 10.000 ui SC, ya que nuestro paciente pesa 90 kg y la dosis de administración es 1 mg/kg/12 h. 

Por último, al paciente le practicaron una radiografía de tórax.

Como alumno me limité a observar cómo los profesionales sanitarios llevaban a cabo todas estas maniobras, dándome cuenta de la gran coordinación que tienen y la rapidez con la que actúan a pesar de los nervios que una situación como esta producen.  

En mi opinión, esta coordinación se consigue gracias a que cada profesional sabe de qué debe encargarse. Es un trabajo en equipo, donde cada uno es pieza esencial para conseguir la recuperación del paciente. 

Sólo una observación negativa que se repite en todas las urgencias: cuando ocurre una emergencia o una situación de crisis o necesidad de llevar al paciente al box de parada, éste, que es un espacio reducido, se llena con un gran número de profesionales sanitarios. Algunos de ellos sólo observan, dispuestos a prestar su ayuda, eso sí, pero sin tener intervención alguna en la mayoría de las ocasiones. Pienso que esto dificulta el trabajo de los profesionales que están actuando, pues se reduce su movilidad y aumenta el tiempo del que disponen, imprescindibles casi siempre para conseguir la recuperación del paciente.

BIBLIOGRAFÍA
 
VIZUETE GALLANGO, Francisco Javier. "Síndrome coronario agudo con ascenso del segmento S-T- Protocolo de manejo en una Unidad Móvil de Emergencias".  Nure Investigación [revista en internet] 2004, noviembre [acceso 5 de abril de 2013]; nº 10. Disponible en: http://www.fuden.org/FICHEROS_ADMINISTRADOR/PROTOCOLO/protocolo%2010.pdf
 

1 comentario:

  1. Hola Germán,
    La buena organización en una situación de emergencia es vital, lo que pasa que no siempre es fácil conseguirlo, incluso pesar de llevar muchos años de profesión.
    Yo también creo que sólo ha de estar presente el personal estrictamente necesario porque cuanta más gente ,más nos estorbamos.Por lo menos en mi servicio es muy difícil de conseguir y me imagino que en el tuyo pasará lo mismo: gente que quiere ayudar, gente que quier mirar, gente que quiere aprender,...
    Pero es bueno que seas capaz de valorar que cuando uno no hace falta es mejor que se vaya, encima en tu caso era una persona consciente, por lo que ver tanto personal seguramente aumentó su nivel de estrés, cosa que no beneficiaba en nada a su patología.Y esto es algo de lo que muchas veces no nos damos cuenta.

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