sábado, 30 de marzo de 2013


SONDA DE ASPIRACIÓN NASOGÁSTRICA: UNA TÉCNICA POCO HABITUAL.

 


No son muchas las oportunidades que tenemos los alumnos en prácticas de colocar una SNG a un paciente. Por otros compañeros de curso y por los profesionales con los que he tenido la suerte de compartir mis prácticas clínicas, sé que muchos de ellos aún no han puesto ninguna, y el resto lo ha hecho en contadas ocasiones. Es alago que puede sorprender, teniendo en cuenta todos los años que llevan trabajando. Por eso me siento afortunado en este rotatorio, ya que por segunda vez voy a colocar una. Creo que el día que de nuevo se me presente la ocasión de hacerlo no tendré problema para realizarlo correctamente.

La primera vez que puse una SNG fue a una paciente oncológica y hasta el cuarto intento no tuve éxito, pues al tener fuertes arcadas tiraba de la sonda y se la quitaba.

Pero en esta ocasión, en Urgencias, todo ha sido diferente. Se trataba de una paciente con melenas, indicativo de que había presentado una HDA y había que comprobar que no hubiera restos hemáticos en el estómago, por lo que el sondaje estaba indicado. Para mi satisfacción lo conseguí a la primera.

Debo destacar que el comportamiento de la paciente fue excepcional. Como ha de hacerse siempre, para tranquilizarla y para su información le explicamos paso a paso todo lo que se le iba a hacer, indicándole que su colaboración era muy importante para la buena realización del procedimiento. Algo tan sencillo como esto puede calmar la ansiedad del paciente y hay que poner especial interés en transmitirle seguridad y confianza.

En mi opinión, la clave de un buen sondaje reside en la rapidez con la que se introduce la sonda, enfatizando el momento en que el paciente debe tragar, de manera que el sondaje, al ser más rápido, resulta menos incómodo para el paciente.

Una vez colocada la sonda la paciente siguió refiriendo náuseas y molestias en la garganta, por lo que le dije que eran sensaciones normales en estos casos, quedándose tranquila.

Los pasos a seguir en la colocación de una SNG son los siguientes:

1.Calcular la longitud de la sonda.

Para ello se coloca la SNG por fuera, dándole la curvatura aproximada de su recorrido por nariz, faringe, esófago y estómago. Para un adulto, la longitud habitual es de 50 cm.

 


2.Preparar la sonda para la inserción.

Hay que curvar ligeramente el extremo distal y lubricar unos 15 cm del mismo.

3. Introducir la sonda a través de la nariz hacia la faringe.

Introducir la sonda horizontalmente, para evitar que tropiece con los cornetes.

 


4. Empujar la sonda hacia el esófago mientras el paciente traga.

5. Posición de la sonda en el estómago.

Introducir hasta la longitud marcada. Auscultar sobre el estómago mientras se inyectan 50 cc de aire por la sonda, para asegurarse de la posición intragástrica por el sonido de borboteo característico. Una vez confirmada la posición aspirar el contenido gástrico.



6. Sujetar la sonda a la nariz con un esparadrapo.

En el siguiente video podemos ver todos los pasos que han de seguirse para una buena colocación de la SNG.
 
 

La colocación de la SNG, como he dicho, no es fácil y pueden surgir algunas complicaciones. Las más frecuentes son:

1. Colocación en árbol traqueobronquial con el consiguiente riesgo de iniciar alimentación en bronquio. Esta circunstancia se puede dar en pacientes deprimidos con reflejo de tos disminuido. Para prevenirlo podemos retirar la sonda, girarla 180º y volverla a insertar, mantener flexionado el cuello del paciente y cuando sea posible, conseguir que el paciente trague durante la inserción ya que ello da lugar a que la epiglotis cierre la laringe.

Esto fue lo que me ocurrió mi primera vez y por eso tuve que intentarlo varias veces, hasta que lo conseguí a la cuarta.

2. Broncoaspiración. Por disminución de la competencia del esfínter esofágico inferior. Disminuiremos este riesgo colocando al paciente sentado o semiincorporado y con la cabeza lateralizada.

3. Epistaxis. Laceración de las mucosas por introducir la sonda con demasiada fuerza o por lubricación inadecuada, por lo que deberemos insertar la sonda siguiendo un plano horizontal, examinar la fosa nasal para comprobar que la permeabilidad es adecuada antes de la inserción, e introducir la sonda con mucho cuidado y bien lubricada.

4. Erosión esofágica. Por presión prolongada sobre la pared esofágica, ejercida por un tubo rígido o por reflujo gastroesofágico causado por la sonda al atravesar el esfínter esofágico inferior. Por ello, se debe retirar la sonda tan pronto como sea posible o, si se prevé una larga utilización, emplear una sonda más blanda.

5. Hemorragia gástrica. Succión excesiva sobre la mucosa gástrica. Para prevenirlo podemos utilizar un aspirador intermitente para impedir una succión excesiva y el traumatismo de la mucosa, y despegar periódicamente la posible adherencia a la mucosa, moviendo ligeramente la sonda o inyectando agua.

6. Erosión nasal. Presión de la sonda sobre la aleta nasal, que evitaremos no sujetando el tubo con esparadrapo a demasiada tensión sobre dicha aleta nasal.

Creo que he aprendido bastante bien esta técnica, y que si en un futuro se me presenta la ocasión de volver a ponerla en práctica, sabré cómo enfrentarme a ella. Por ello me siento agradecido.

2 comentarios:

  1. Hola Germán,
    esta claro que para hacer una buena técnica la práctica es muy importante, pero conocer la teoría también para saber las posibles complicaciones y como resolverlas.

    La primera semana era de toma de contacto, pero si una semana me haces 2 entradas y la siguiente 3 mejor, para que así sean entradas cada 2-3 días.

    Un saludo.

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    1. De acuerdo Mónica. Así lo haré.
      Muchas gracias.
      Un saludo,

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